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Operadores obligados a consumir substancias para cumplir tiempos

Transportistas.com
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Varios conductores de vehículos pesados en nuestro país consumen sustancias químicas para poder aguantar las largas jornadas laborales (principalmente en las noches) a las que son sometidos.

Si bien no existen datos oficiales que cuantifiquen la gravedad de la situación, organizaciones transportistas sostienen que en los últimos años ha crecido el uso de metanfetaminas entre los operadores de carga, aunque dejan claro que no todos recurren a ellas.

Una revisión de la SCT a choferes en Tamaulipas durante 2018, arrojó que la mitad de los operadores había consumido algún tipo de droga, según cifras de la Confederación Nacional de Transportistas Mexicanos, Conatram.

“La anfetamina, metanfetamina, cocaína, alcohol, marihuana, peyote y psicofármacos como ansiolíticos, hipnóticos y el ritalín son las sustancias ilícitas que se consumen en el transporte”, sostuvo Rocío Sánchez, directora general de la organización MCT durante el webinar “Drogas y seguridad”.

Según testimonios recabados, las sustancias son fáciles de conseguir en las llamadas ‘cachimbas’, pequeños establecimientos donde los operadores acuden para refugiarse luego de una jornada de trabajo.

“No nos dejan de otra”, advierten operadores

Estudios del Centro de Experimentación y Seguridad Vial, CESVI, sostienen que la problemática recae en los encargados del tráfico o ventas en las empresas de transporte, quienes son los responsables de establecer los horarios de entrega.

“No nos dejan de otra, ellos definen los horarios y muchas veces nos envían sin haber dormido nada a hacer otras entregas para no detener la operación y nuestra comisión”, nos refiere Armando, transportista de alimentos en Puebla quien ha iniciado viajes a las 3 de la tarde y los ha finalizado a las 7 de la mañana del día siguiente.

Cifras oficiales advierten que los accidentes mortales en carretera se incrementan en más de 40% durante la noche, a pesar de que el tráfico vehicular en ese horario desciende 60%.

“Es un mal necesario, ya que con las ‘pastillitas’ yo regreso a casa luego de 48 o más horas sin dormir porque no hay lugar seguro donde descansar en la noche, a la empresa lo que le interesa es que su producto llegue”, nos indica un transportista de la Ciudad de México quien prefirió el anonimato.

Efectos de la drogas en los operadores

Si bien estimulantes como las anfetaminas, metanfetaminas y el metilfenidato (ritalín) pueden ayudar a los conductores a permanecer despiertos, también pueden provocar vértigo, agitación, alucinaciones y falta de coordinación para reaccionar apropiadamente en el camino.

De acuerdo con la organización Empresa sin Drogas, una persona que ha estado usando los estimulantes de tipo anfetamínico puede creer que, si son especialmente cuidadosos, será capaz de conducir con seguridad.

Sin embargo, la droga puede haber afectado a su vista y percepción de la realidad. Sus acciones y las respuestas pueden ser muy diferentes a lo que realmente se necesita, pero pueden no ser conscientes de lo mucho que se han visto afectadas sus habilidades de conducción.

Un reciente estudio clasificó a la anfetamina dentro de una categoría de alto riesgo, lo que significa que un conductor con problemas de estimulación es de 5 a 30 veces más propenso a resultar herido o morir en un accidente.

Una de las sustancias que más se ha popularizado entre los operadores en México es el llamado ‘perico’, unas cápsulas de color verde (anorexigenos) que aceleran el ritmo cardiaco e inhiben el apetito y el sueño.

Se trata de un medicamento controlado para bajar de peso que puede encontrarse como Asenlix, Obeclox o Redicres en las farmacias. Según testimonios, varios operadores lo combinan con café o refresco para desarrollar una gran energía y así aguantar las más de 24 horas de conducción seguidas.

No obstante, su consumo puede provocar hipertiroidismo, hipertrofia prostática, problemas cardíacos y cualquier padecimiento obstructivo de las vías urinarias, además de desarrollar periodos de ansiedad y depresión.

Ante la problemática, expertos en seguridad urgen sobre la necesidad de una real supervisión de rutas por parte del responsable del área de tráfico, establecer dos descansos obligatorios para cada viaje y aplicar bitácoras para revisar horarios de descanso y trayecto, además de campañas de concientización hacia los operadores sobre el abuso de este tipo de sustancias.

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